Slow marketing, la publicidad pausada para la distinción de marca

Slow food
El movimiento slow es una corriente del pensamiento, de la filosofía occidental, diría yo; que consiste en el desarrollo de actividades a un ritmo más pausado.

Se trata de reducir, o acabar, con el stress y las prisas que dominan nuestras tareas diarias. Pero también es una forma de tomar conciencia y control sobre lo que nos ocurre y con lo que nos comprometemos.

El movimiento slow se ha diversificado hasta llegar a alcanzar aspectos de la actividad humana de lo más original y variopinto.

Conocidos son los restaurantes slows que proponen comidas y reuniones a otro ritmo, también son bastante populares los clubes o las asociaciones que procuran este tipo de iniciativas desde una perspectiva más social.

Comento ésto porque al hilo de este movimiento se ha desarrollado un denominado slow marketing que se corresponde con la intención de movilizar estas motivaciones hacia el campo de la promoción publicitaria. Como suena.

El slow marketing busca soluciones para negocios que quieran humanizarse y destacarse del resto de los de su tipo por una oferta de servicios más cercana y singular.

Me refiero a la aplicación de técnicas de relajación en ambientes donde nadie las espera, a la posiblidad de disfrutar de actividades de ocio para clientes que aguardan ser atendidos o las librerías que no impiden que las páginas de sus libros comiencen a leerse al pie de las estanterías. Esas librerías lo aconsejan amablemente.

El slow marketing se presenta como soluciones a la carta que se orientan al incremento de las ventas, por supuesto, pero también a adaptar fines con medios, creando coherencia dentro de la línea de productos y servicios de clientes.

Slow marketing, la publicidad pausada y consciente.

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