Una campaña publicitaria express entre café y café

nespresso george clooney

Este fin de semana fui a ver al cine ‘El Americano’, con George Clooney. La película no era lo que esperaba, o, por lo menos, no era lo que había leído en la crítica especializada días antes.

Desde luego, no se trataba de una cinta que bebía de diferentes géneros, como había escuchado. Me pareció una película llena de suspense, con una trama creo que bien ambientada, muy al estilo del cine clásico.

Una película bastante lineal, sin saltos adelante y atrás en el tiempo, sin muchos artificios tecnológicos como ya es propio del cine de gran consumo. Una película, como digo, que me supo a cine clásico.

Además de recordarme a ‘Con la muerte en los talones’ y a Cary Grant, dirigido por Hitchcock; ‘El Americano’ me sorprendió por su pubilicidad subliminal. ¿A qué me estoy refiriendo?, pues, al interés del guión por llevarnos a la trama y al actor de cafetería y en cafetería.

Clooney mantiene con Nestlé una larga campaña en la que promociona el sistema de venta de café con el modelo de cafetera de oficina de Nespresso.

No sé, yo conté siete ‘sentadas’ del actor en mesas de otras tantas cafeterías italianas a lo largo de toda la película. Siete cafés expresso tomados en tazas blancas con cierto glamour y aparentemente mucha satisfacción por parte del personaje.

Hasta los movimientos de las manos y los gestos del actor, abriendo y doblando periódicos, removiendo las tazas o dejando dinero junto a ellas, no hacía más que remarcar la presencia del café en las mesas de Clooney y en sus gustos gastronómicos.

Una muestra de lo que puede hacer una campaña publicitaria en clave de marketing subliminal.

Una campaña publicitaria express entre café y café.

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